Alberto y Julio Sánchez Millán

Alberto Sánchez es si duda uno de los grandes estudiosos del cine independiente de nuestra Comunidad. Autor de diferentes libros y trabajos, destacando por el valor indiscutible que tiene el dedicado a los realizadores aragoneses titulado Cine amateur e independiente en Aragón, editado por la Asociación Cultural “Gandaya”, puede considerarse como un documento de obligada lectura si queremos conocer el desarrollo de nuestro cine. Estamos hablando de una figura eminente dentro del panorama audiovisual y que junto a su hermano Julio realizaron películas con una cierta predilección hacia temas de carácter reivindicativo, desarrollando en el ámbito cultural una labor de especial importancia.

Alberto nace en Zaragoza un mes de agosto de 1943 y Julio en mayo del 45. A lo largo de su vida realiza diversos trabajos: operador, promotor cultural, fotógrafo de prensa y ha colaborado en calidad de crítico cinematográfico en diferentes medios de comunicación aragoneses: Andalán, Cine nuevo, Aragón Exprés, Diario 16, Aragón 2000, Radio Juventud, TVE en Aragón etc. Su personalidad se conjuga con un especial sentido de humor anglosajón e ironía castiza, para que se me entienda mejor me remitiré a la entrevista que le realizaron en la exposición sobre el audiovisual aragonés “Travesía”, en ella le preguntaron si había pensado alguna vez en dirigir profesionalmente cine, a lo que contestó que nunca se le había pasado por la cabeza en formar parte de una profesión tan inútil y estúpida. Julio es técnico en sonido, radio y televisión, fue secretario del Festival Internacional de cine Agrario de Zaragoza y ha trabajado como administrativo en prensa y técnico de laboratorio fotográfico.

El cine tanto de Alberto como el de su hermano Julio puede considerarse como un trabajo de aprendizaje e investigación constantes, algunos de estos films sobre todo los de su primera etapa no llegaron a terminarse y como diría Alberto se realizaban sin una idea concreta: “El tema iba surgiendo a medida que se iba filmando”. Entre estos trabajos sobresalen Ecuación al vacío, Sobre nuestra Semana Santa o Pueblos abandonados todas ellas realizadas en los años 60. La colaboración con el grupo de cine “Eisenstein” tuvo una experiencia enriquecedora por el intercambio de ideas, fruto de ello fue la realización de uno de los temas de Musical N, esta película fue dirigida por cuatro personas, cada una de las cuales se ocupó de una secuencia.

El trabajo de los hermanos Sánchez Millán trataban de aprovechar las máximas posibilidades del pequeño formato y que sus películas fuesen de géneros y tratamientos diferentes, a su cine experimental se le sumo las incursiones que hacían a un cine de contenido más intimista: La carta o Pies de Nácar. También las adaptaciones a textos literarios: Desde mi celda, con una profunda interconexión de texto-imágenes y todo ello tratando de dar respuesta al cine que se realizaba por aquella época de tendencia conformista. Con la llegada de la democracia y como sucedió a un gran número de realizadores, el cine de contenido político-social surge como un canto de libertad, también Alberto y Julio aportaron sus trabajos en este sentido destacando sus películas Canción de libertad, del año 1976, Salvad al mercado, del 77, film que se convertirá en importante defensor de nuestro mercado central, obra emblemática de nuestra arquitectura y que se pretendía derribar en beneficio de una absurda concepción urbanística. También es importante reseñar el trabajo Pablo Serrano, del 78 sobre la obra de nuestro inmortal escultor. Como curiosidad quisiera mencionar la película que rodaron en los Pinares de Venecia con motivo de la Asamblea de CC.OO en 1975, nos podemos dar una idea por el año del rodaje que no tuviera excesivo eco.

La trayectoria cultural que han desarrollado tanto Alberto como Julio es muy amplia, empezando en los años 60 por la creación del cine club La Salle, posteriormente formarían parte del Club Cine Mundo, dirigiendo su sección de cine entre 1971 a 1975. En el 78 entran en el grupo fundacional del Gandaya que dirigió Alberto hasta su penosa desaparición en 1991. Alberto ha formado parte del Comité de Dirección del Festival de Cine de Huesca, además de haber sido presidente de la Federación Aragonesa de Cine Clubs y vicepresidente de la española. Ha realizado publicaciones informativas sobre el cine y ha escrito diferentes libros: Carlos Saura (Festival de Huesca), La mujer y el cine (Cine Club Gandaya), Chaplin 1889-1977 (Ibercaja) y el mencionado anteriormente Cine Amateur e independiente en Aragón (Cine Club Gandaya).

El trabajo tanto de realización cinematográfica como cultural que han cubierto hasta el momento, es más que elocuente. Me gustaría rescatar un párrafo de José Luis Lasala correspondiente al Diccionario Contemporáneo de Artistas Aragoneses (1941-1978) editado por la Institución Fernando el Católico en 1983 y que habla de los hermanos Millán: “Es de destacar su preocupación por el montaje y por la construcción de un lenguaje exento de demagogia y, sobre todo, el decantamiento hacia temas de carácter cultural o reivindicativo”. Creo que en tan pocas palabras no se puede expresar mejor la labor de los Sánchez Millán, un trabajo cinematográfico en el que Alberto Sánchez se encargaba de manera habitual del guión y realización, mientras que Julio se hacía con el montaje y el sonido.

No quisiera terminar, sin mencionar los ocho capítulos que Alberto dirigió entre diciembre de 1986 y febrero de 1987 para el centro regional de T.V.E. en Aragón con el título de “Aragoneses en el cine y que era una ventana de lo que había sido el cine en nuestra Comunidad, es una lastima que la falta de presupuesto y también de interés por parte de los responsables de televisión lo cercenaran de esta manera. Tampoco quiero olvidarme de la colaboración en otras producciones de los Sánchez con realizadores como Avellaned, Maenza, Aguaviva, Pomarón, Alejo Lorén, Artero o Baselga, ni tampoco las interpretaciones de Alberto Sánchez como actor entre las que destacaría las películas El ladrón de lecturas o Esencias de nada. Como vemos, una gran parte de la vida de estos realizadores ha sido dedicada a la cinematografía y su difusión, con más de una veintena de premios y una apuesta por el apoyo del cine de casa, creo que los realizadores aragoneses tenemos una deuda pendiente con Alberto y Julio.

Armando Serrano

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