Carlos Pallarés

Carlos Pallarés es un realizador con una predilección por los temas bíblicos, esta particularidad y su singular estilo a la hora de plantear los rodajes de sus películas le hace atípico dentro del mundillo del cine independiente. La propia temática de gran parte de su producción parecería impensable sobre todo si tenemos encuentra las limitaciones del pequeño formato, como impensable sería construir una gigantesca arca de Noé para su serie El Génesis, o la propia riqueza y colorido del vestuario empleado en sus películas que más bien parece sacado de una superproducción americana. Tampoco tiene reparos en realizar un largometraje parodiando las aventuras de Indiana Jones titulado El árbol del paraíso, con todo lujo de efectos y detalles coloristas. El cine de Pallarés es una especie de imposible que él hace realidad.

Pallarés nace en Zaragoza en 1953. Desde niño tiene un contacto permanente con el cine, su padre Julián Pallarés se dedicó durante años a llevar la magia del cine a plazas de pueblos y barrios proyectando al aire libre. Es un mundo de aventuras en blanco y negro con algunas excepciones en color, de pipas y caramelos a peseta, de luces que salían del viejo proyector como si fuera una fuente inagotable de fascinación que acunaban la imaginación y los sueños. Pallarés será testigo de esa magia contagiosa que manaba de nuestras plazas de verano y que formará parte de su andadura cinematográfica. Es en 1974 cuando participa de forma activa de aquel mundo envuelto en celuloide, su preocupación por el deterioro del valle de Añisclo servirá para que afronte su primera película, un documental ecológico denunciando su situación y que llevará de nombre Añisclo.

El cine bíblico constituirá de manera sustancial una gran parte de su producción, realizando diferentes trabajos que se englobaran en dos series: El Génesis y El deseado de todas las gentes, en la que se destaca la riqueza de un vestuario cuyo mérito es debido en gran parte a la colaboración que tiene de su mujer María Ángeles encargada del diseño de producción. Destacable es la habitual colaboración en las películas de Pallarés y en la parte interpretativa del grupo cinematográfico denominado Iglesia Adventista del Séptimo Día de Zaragoza. De este trabajo en equipo y bajo el nombre de Arte Films surgirán las series antes mencionadas cuyas películas más representativas serán La creación y El diluvio entre otras.

En los últimos años el trabajo de Pallarés se centra en un cine de diferente contenido, esto se plasma en películas como Cuentos del sol inglés, de 1991, un film de pensamiento intimista, Serengeti-límite, punto cero, del 92, y que podríamos definir como su encuentro experimental con el vídeo. Otro ejemplo sería Temblores, una comedia realizada también en el 92, sin olvidarnos de la que posiblemente sea su película más emblemática: El árbol del paraíso, del año 1989, un film de dos horas de duración y donde caricaturiza al mítico Indiana Jones.

Carlos Pallarés forma parte del grupo de realizadores que aparecieron en los setenta, y que durante más de veinte años dejaron constancia de su talento. El cine tan especial y colorista de este artista, sirvió para enriquecer el panorama cinematográfico de nuestra Comunidad. Fue miembro de la Tertulia Cinematográfica donde lo conocí, su labor junto a la de otros directores sirvieron para dar un paso importante en el desarrollo de nuestro cine independiente.

Armando Serrano

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