José Abad

Los personajes inventados por José Abad se podrían definir como histriónicos, la caricatura y las situaciones absurdas son manejadas con especial inteligencia donde el esperpento enmascara un trasfondo muchas veces cruel. El cine de Abad se mueve entre las luces y las sombras, la oscuridad de lo más decrépito de los valores humanos y la grandeza de la propia dignidad personal, siempre hay un hueco para la esperanza y para las relaciones incluso para la soledad y las catástrofes, en el cine de Abad siempre existe un hueco para todo, es como un gran guiñol donde los hilos son movidos al compás establecido por un espíritu burlón.

Conocí a José Abad en un cursillo organizado por la Sección de Cine de S.F.Z a mediados de los 80. Se mostraba como un tipo tímido y algo reservado, conforme lo fui conociendo mejor aprecie sus cualidades principalmente para el guión y para desarrollar historias como poco singulares, sobre esta base fue creciendo y desarrollando una producción de lo mejor que se hizo en el cortometraje de esa época. José Abad es natural de Alcalá de Ebro donde nace en 1960, empieza en el mundo de la imagen con la fotografía realizando diferentes cursillos, lo que le servirá para tener un concepto plástico y estético amparado principalmente en la composición y el encuadre, ello le permite abordar en la Sección de Cine sus primeros cortos con una cierta base que fue ampliando con el guión y el uso de la estructura narrativa.

El cine de este realizador comienza en 1987 con Dulces sueños que sería el principio de un estilo peculiar y muy personal. En el 88 es cofundador del grupo “Alucine” donde realiza trabajos de colaboración y dirección. Hace un equipo perfecto con José Manuel Fandos desarrollando posiblemente su mejor cine de este periodo, películas como: R.I.P de 1988, La extraña inquilina del 89 o Feliz Navidad cariño del 90, son buen ejemplo de ello. Pero sobre todas ellas destaca Adiós, Queridos del 95 codirigida con Fandos y producida por el grupo“Sin Retorno Films”. Esta película es un compendio del mundo ideado por Abad, con una interpretación espléndida de Javier Peña y Belén López, donde un hombre espera suicidarse arrojándose a las vías del tren, no antes de haberse comido un magnifico bocadillo de jamón untado con tomate mientras espera el paso del ferrocarril. Pero el destino hace que el tren no lo mate hiriéndolo de gravedad, convertido en una momia y metido en la cama es martirizado por los reproches de su mujer, los juegos de su niño y las revelaciones eróticas de una amiga, en fin, que todo termina con un generoso corte de mangas cuando todos los acompañantes piensa que les va ha dirigir unas tiernas palabras.

Este es el cine de José Abad, un cine inteligente que se echa de menos y que esta repleto de un aire fresco e innovador. Una aportación substancial que sirvió para abrir una ventana diferente en el panorama audiovisual. No quiero terminar sin hacer referencia al libro de relatos cortos que escribió a finales de los 90, y que fue publicado pagando el propio autor gran parte de la edición limitada que salió a la venta, siendo la continuación literaria un complemento en su especial manera de ver la vida.

Armando Serrano

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