Pedro Aguaviva

Mi trato con Pedro se remonta muchos años atrás, cuando solía pasarme por la ya mítica Tertulia Cinematográfica del café Levante de la que hemos hablado en repetidas ocasiones. Compartía con él alguna que otra discusión, cosa por otra parte algo habitual. Si algo distingue a este realizador es su especial carácter y su vehemencia casi crónica cuando se habla de cine y en especial de cine independiente. Podría definirse como una especie de ser de la eterna juventud y de ilimitadas energías, realiza cine con el mismo entusiasmo que cuando empezó hace ya más de veinte años, sus películas se cuentan por docenas con una calidad y rigurosidad envidiables. Se trata sencillamente de Aguaviva.

Pedro Aguaviva nace en Zaragoza en 1942. Su afición al cine le viene de lejos y se incrementa con su trabajo de operador de cabina en diferentes cines de nuestra ciudad. Es entre proyectores donde desgrana cada película que proyecta y donde aprende y analiza de manera autodidacta el lenguaje cinematográfico. La electrónica hará que deje las cabinas de proyección pero manteniendo el celuloide como parte importante de su vida. En 1975 realiza su primera película: Este férreo mundo, un documental sobre el proceso de fabricación del acero, el trabajo lograría el Gran Premio en el desaparecido Festival Internacional de Cine Amateur Ciudad de Zaragoza. No tiene una especial predilección por ningún género y trabaja tanto en el documental como en la ficción siempre que exista algo interesante que plasmar con su cámara. Como ejemplo, en 1977 realiza un reportaje titulado Alborear de ambiente electoral y centrado en P.S.A. (antiguo partido socialista de Aragón ya desaparecido). A lo largo de su trayectoria cinematográfica deja de manifiesto su especial antipatía a la clase política plasmándolo en algunos cortos bastante divertidos, Esencias de nada del año 1994 y la película que realizo en la Gala del Cine con motivo del centenario y que se celebro en el auditorio de Zaragoza avalan esta apreciación. El cine de Aguaviva está revestido de una fina ironía, y de un humor si se me permite la expresión con bastante mala leche, podríamos definirlo como la proyección de su propia personalidad, y ello lo refleja con su cámara de una manera diáfana.

La labor de Pedro es muy extensa, siempre tiene un nuevo corto que enseñar y hay momentos en los que trabaja en dos al mismo tiempo, eso sin contar las múltiples apariciones en películas de otros directores. Si todavía tiene tiempo realiza algún que otro corto rápido que él mismo define como de serie “B”, (es Aguaviva en estado puro). De su abundante filmografía quisiera destacar películas como: Railes de acero, del año 1980; El ladrón de lecturas, del 86; Zaragoza modernista, del 89; Canfranc, sueño de una realidad, del 91;, Esencias de nada, del 94, y otras muchas más que harían de este capítulo un catálogo. Ello demuestra la gran calidad que tiene este realizador y la versatilidad de su obra cinematográfica. Recordemos también que fue uno de los miembros fundadores del Cine Club Gandaya, siendo vicepresidente durante varios años, encargado del área de Cine de la Agrupación Artística Aragonesa, y elemento carismático del grupo Sefilma, coordinador de diferentes muestras de cine realizadas en nuestra ciudad etc. Esta sería muy a grandes rasgos la trayectoria de uno de los realizadores más importantes que conozco, con una personalidad muy especial en todos los sentidos y que se llama Pedro Aguaviva.

Armando Serrano

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Una respuesta a Pedro Aguaviva

  1. Pilar dijo:

    Perth, Western Australia, Australia, martes 20 enero 2015
    Para Pedro Aguaviva
    Acabo de leer sobre sus actividades, que encuenro muy interesantes, y he decidico copiar y pegar aqui el correo interno que envie ayer lunes a ARTYMAGEN y que dice asi:
    “Me haria mucha ilusion que mis guiones de cortometraje, mediometraje y largometraje tuvieran aceptacion en mi tierra natal. Seria como un volver tras toda una vida ´por ahi´.
    ¿Alguien interesado en saber de que va?
    Un cordial saludo.
    Pilar”
    PS Recuerdo la Zaragoza de los años 50: mi escuela, las charlas en el Casino Mercantil, los conciertos dirigidos por el bulgaro Dimitri Berberoff, las proyecciones de CineClub, las lecciones de esgrima, mis escaladas en Riglos y en el Aneto, y muchas cosas mas que, en años futuros darian rienda suelta a novelas y otras composiciones literarias.
    He pasado por Zaragoza recientemente y, aunque bastante cambiada, siguen alli los horribles ´platos´ de las fuentes de la Plaza del Pilar que tanto se criticaron ya entonces. No pude entrar a La Seo porque estaba cerrada por reparaciones (¿?)No se, pero esa fachada blanca como la nata no pega en nada ni con el estilo, ni. con el conjunto de la Plaza. Por cierto, tambien he sabido, por un profesor de pintura en el Puerto de la Cruz, Tenerife, que el hijo de don Jose Albareda, profesor de Arte en la Academia de Bellas Artes, que nos llevaba a ver cosas, es quien ahora se ocupa de la coleccion de tapices en La Seo.
    En fin, todo un cumulo de recuerdos en vivo, aunque tengan alguna desfiguracion por su distancia en el tiempo.

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